La gestión de los recursos hídricos en la industria de los agronutrientes se ha convertido en un indicador clave de eficiencia y responsabilidad corporativa. En este contexto, la tercera edición de los Premios AEFA Sostenible ha querido destacar la labor de FERTINAGRO, otorgándole el galardón en la categoría correspondiente a la Innovación y Economía Circular por su consolidado proyecto de «Vertido Cero» en aguas de procesos.

El reconocimiento fue entregado por Ricardo Villuendas, secretario de la Asociación, poniendo en valor una trayectoria industrial que se anticipó a las actuales exigencias normativas europeas.

La ingeniería de procesos para un ciclo hídrico cerrado.

La iniciativa premiada no es un proyecto piloto, sino una realidad industrial implantada desde el año 2010. Así, FERTINAGRO ha logrado establecer un modelo de ciclo cerrado de agua en sus plantas productivas, diseñado técnicamente para reincorporar y consumir el 100 % de las aguas resultantes de los procesos de fabricación.

Desde el punto de vista de la ingeniería de planta, este sistema permite anular prácticamente la huella hídrica asociada a la generación de efluentes industriales.

La tecnología implementada asegura que no existan vertidos de proceso al medio, limitando la salida de agua exclusivamente a la sanitaria procedente de las oficinas, la cual sigue los cauces convencionales de alcantarillado y saneamiento. Esta gestión integral demuestra que es factible desacoplar el crecimiento productivo del aumento en la generación de aguas residuales.

La sostenibilidad transversal en el impacto ambiental y la eficiencia económica.

El valor de este proyecto reside en su capacidad para abordar la sostenibilidad desde una perspectiva tridimensional, integrando las vertientes ambiental, social y económica sin necesidad de recurrir a esquemas teóricos, sino mediante resultados tangibles.

En el plano ambiental, la eliminación de vertidos industriales constituye una medida directa de protección de los ecosistemas acuáticos y los recursos naturales, alineándose con los objetivos de preservación que marca el Pacto Verde Europeo.

Esta responsabilidad corporativa trasciende lo ecológico para generar un impacto social positivo, reforzando el compromiso de la industria auxiliar de la agricultura con su entorno inmediato.

Paralelamente, la optimización del uso del agua conlleva una racionalización de costes operativos. Al reducir la dependencia de recursos externos y minimizar los costes asociados a la gestión y depuración de vertidos, FERTINAGRO consolida un modelo productivo más competitivo.

Este caso de éxito evidencia que la inversión en tecnologías limpias y la economía circular no solo responden a un imperativo ético, sino que son pilares fundamentales para la rentabilidad y viabilidad futura del sector de los agronutrientes y bioestimulantes agrícolas.

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